15.9.09

El verdadero “sabor” del Milagro

Nota - Matías Casasola

El himno al Señor del Milagro, mueve las bocas de los fieles peregrinos que han llegado desde remotos puntos de nuestra geografía, tras largos y agotadores viajes de días y días de arduo caminar. Todos inquietos, sentados donde una superficie cualquiera sirva de reposo, esperan el momento cúlmine de la tarde en la Renovación del Pacto de Fidelidad con sus santos patronos.
Pero en medio de tanto fervor religioso, el “Milagro Salteño” toma en sus diferentes partes otras connotaciones. Se hacen presentes en la jornada el algodón de azúcar, galletas de todo tipo de colores y sabores, manzanas confitadas en oferta al por mayor, algún rastro de coca en las bocas verdes de los gauchos norteños, y burbujas que flotan inocentes por el calmo aire de la tarde.
Entonces un clima familiar invade, presente en las sonrisas de los niños que corren presurosos, y en algún berrinche por algún reparto disparejo de golosinas entre los hermanos. Nenas pequeñas soplando sus banderas alusivas, en brazos de sus padres que, desprevenidos, colaboran con el sustento diario de los vendedores ambulantes que se hacen presentes una vez más cada doce meses.
Las generaciones no son una barrera cuando el abuelo con camisa a rayas, acompaña de la mano al nieto primerizo, que imagina con su mirada, todo tipo de colores y fantasías nuevos para su universo. Los más viejos con la promesa reiterada, los frescos novatos con las ansias de comprender, porque extraño motivo mueven sus pañuelos en saludo a unas imágenes, que apenas alcanzar a ver. Porque cuando les dicen “mira Pepito, salúdalo a Jesús”, rara vez se imaginan que él ni se va a parar para devolverles el saludo, y que va a seguir su camino como si nada. Ellos esperan ver a alguien de carne y hueso que venga, les de la mano y les diga “Hola Pepito, que bien que te has portado hoy” y con una sonrisa amistosa se valla con su larga túnica blanca rozándole el asfalto.
Pero al fin y al cabo, tienen que conformarse con lo que hay, y rezar al menos cada un año por valla a saber que cantidad de intenciones se reciben en el correo celestial.
La llegada de la Virgen al sector principal preparado para el acto, irrumpe en la calma y disuelve el clima divertido y familiar, para dar paso a las corridas de los comensales, que buscan entre pañuelos, saludar a sus santos patronos de cerca, en una súplica por el trabajo, la prosperidad y la paz.
Queda claro que no todo es rígida religiosidad; el Milagro por unas horas nos reencuentra, y por un instante, aquellos fieles asistentes, los escépticos reporteros, vendedores, médicos, familias, policías, gendarmes, y etcétera, etcétera, tienen algo en común que hacer, valla a saber porque infinita cantidad de diversos motivos.

4 comentarios:

  1. MUY BUEN TRABAJO EL DE HOY MUCHACHOS... ES UN HONOR PODER TRABAJAR AL LADO DE USTEDES!... VAMOS POR MAS!!!

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  2. =0!! Igualmente papilo, no vas a poder creer donde nos vas a encontrar...

    jajja

    comenten!

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  3. este...jajaja pepito?=). Bueno, a mi particularmnte me gustó mucho este 15 de septiembre; ver tanta gente reunida (si, quizá no todos por el mismo motivo). En fin, a pesar de que todos te empujaban y todo lo demás, todavía se siente y mucho el espíritu del Milagro y de la fe latente entre los muchos que somos.
    Espero que sigan escribiendo!
    Abrazo
    Carolina

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  4. buenismaa la nota muy interesante...la verdad q estoy totalemente de acuerdo con la idea de la nota....me parece q mas q una festividad religiosa es algo comercial ja.....bsitos esta muy bueno el blog....

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