24.9.09

No se la han puesto

NOTA - Matías Casasola


Las imágenes de la brutal masacre a los protestantes contra el Impuestazo en Bolivia en el año 2003 fueron el puntapié inicial, que sirvió como elemento motivador para las personas que se encontraban reunidas en la esquina de Florida y San Martín.
Mientras se esperaba con ansias la llegada de las delegaciones, la temperatura ambiente empezaba a disminuir, y algunos rostros denotaban ya un leve cansancio, tras una larga jornada laboral. Pero cuando las convicciones se hacen presentes, no hay frío que valga.
Desparramados estaban entre los asistentes, aquellos candidatos, talvez en una muestra de igualdad ante la gente y como una forma de mostrar que los intereses por los que se lucha son comunes a todos. Se sumaban a la lista los inquietos representantes de aquel cuestionado Centro de Estudiantes, y los vecinos que una vez más, buscaban el camino para hacer oír sus eternos reclamos.
No había grandes lujos, innecesarios para la ocasión, tampoco un lugar llamativo de reunión (podemos caracterizarlo como poco “turístico”), y menos que menos medios cubriendo tal acontecimiento. Toda una postal de la lucha que el pueblo reclama y que los delegados del poder tapan con una manta, a modo de “meter la basura” debajo de la alfombra.
Bajo el anuncio de comienzo, empezaron los discursos. Temas realmente llamativos, ignorados totalmente por la sociedad (salvo por quienes lo sufren) que no tienen difusión periodística ni soluciones gubernamentales.
Que no se puede vivir sin agua, es una obviedad grande como los negocios que la empresa prestadora de servicios tiene con el gobierno de turno. Y a esto se hizo referencia, junto al clamor y a los cantos “de aguante” que vociferaba el sector de bombos y banderas.
Nada de tareas fáciles, nada de conformarse con las migajas que sobren y caigan de las mesas oficialistas. Romper el monopolio de los oligarcas, fiel a los principios de la lucha obrera, es la consigna.

Hasta la victoria, siempre.

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